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martes, 14 de diciembre de 2010

Trabajo

Últimamente me estoy volviendo más chovinista. Es la primera vez que cuelgo un vídeo mío aquí, pero tras tanto tiempo algún día tenía que caer en la tentación. Espero que os guste.

martes, 5 de octubre de 2010

Seducción

Alguna vez he escuchado que Sevilla es la luminaria del valle del Guadalquivir, una permanente seducción en cada esquina. Hay veces que creo que la literatura adorna las cosas y los casos, pero en esta ocasión debo decir que es verdad.

Ayer estuve grabando un reportaje en la Catedral de Sevilla, y no fui consciente de lo verdaderamente apasionante de aquello hasta que hoy he tenido que escribir el guión. La Catedral es un ejemplo de seducción sevillana. Con su patio lleno de naranjos, con sus pórticos de piedra, con sus cúpulas, sus vidrieras, linternas, bóvedas, capillas, campanas. Impresiona mirar a la Giralda desde el patio de los naranjos, al igual que impresiona escuchar el órgano catedralicio en mitad de una misa en latín.

Encanto, magia... algo diferente se siente cuando sabes que estás cobijado bajo sillares del siglo XV, y junto a tus pasos se encuentra el mausoleo de Cristóbal Colón. Que por mucho que levantes la cabeza siempre verás al Giraldillo pequeño aún midiendo 7 metros y pesando más de 1.300 kilos.

¿Cómo pudieron hacer aquello en el año 1401?, ¿quién imaginó esa impresionante planta?, ¿quién pensó en aquellas indescriptibles proporciones?. Y luego resulta que hay gente que aún viviendo a su lado no han entrado nunca. Lejos de creencias y de religiones, se trata de un espacio que tiene alma, que te envuelve en una atmósfera diferente.

¿Cómo no enamorarme de tí, Sevilla?

lunes, 24 de mayo de 2010

Leyendas

Hay personas que tienen algo especial. Algunos le llaman duende, otros magia. El caso es que entorno a ellos se recrea un universo distinto, diferente, un mundo de misticismo curioso y atrapador. Ayer cuando estaba apunto de despedirme de la noche encontré un programa en Canal Sur 2 sobre Camarón.


José Monje Cruz era una persona única. Su vida fue incomparable, y su voz indescriptible. Camarón innovó en el flamenco con su Leyenda del Tiempo, allá por 1979, y elevó a los altares en París y New York nuestro folclore más internacional. Su vida es peculiar como la de otros muchos artistas, pero lo que a mi me llama la atención es la capacidad de construir un universo paralelo con su voz.


Escuchar a Camarón me conmueve, como ver un natural de Curro Romero, o un regate de Mágico González, o una frase de Silvio Melgarejo. Son personas con duende. Hacen lo mismo que lo demás, incluso peor, pero siempre te parece inigualable. Curro tenía miedo pero en sus pases había arte, Mágico era un indisciplinado pero en su toque de balón había embrujo, y Silvio era Silvio.


Personas con duende, irrepetibles. Personas que transmiten algo más allá de lo que hacen y cómo lo hacen. De hecho, el recuerdo de esas personas nunca morirá, por mucho tiempo que pase y por muchos nuevos que lleguen. Eso es ser artista, transmitir, provocar debate, marcar… y no debemos confundir los términos. Hoy que tantos artistas hay y que tantas fábricas de pseudos-famosos existen. Hoy pocos artistas con duende encuentro.

viernes, 26 de junio de 2009

Tributo



Sin entrar en su vida, su obra fue magnífica. Ha sido un artista, revolucionó el pop, hizo maravillas con sus piés... es denominado el rey del pop y se ha ido tal y como llegó, sin avisar.

domingo, 31 de agosto de 2008

Los artistas nunca mueren

El torero del arte, al que le gustaba Camarón y el Betis, el que siempre dijo que se le daba mal la suerte de matar porque él creía en la vida y no en la muerte, el que hacía una buena faena por veinte malas, el que salía abucheado por la puerta de atrás y al día siguiente abría la puerta grande, el torero nombrado académico de Bellas Artes, el que sentía como toreaba y toreaba como sentía, el que dibujaba los lances y expresaba arte con un capote, el que detenía el tiempo de la primavera, el que llevaba la esencia del toreo en el alma, el que hacia contener la respiración a miles de personas cuando las musas bajaban a visitarlo vestido de verde y oro, el que dejó huérfano al albero de la Maestranza, el que olía a romero, el arista sublime, Curro.

En tiempos donde perder está premiado, donde el dolor le gana el pulso a lo estético, donde prima la enfermería al arte, donde morir se vende barato y donde se endiosa a quien busca a toda costa precisamente eso, Curro nunca encajaría.


“Gris la tarde y nazareno su terno. Los clarines anunciaron la salida del cuarto, de nombre "Agareno", un toro bonito de hechuras, bajo, de los que suele embestir. Salió Antonio Cobos y el toro fue largo. Curro Romero, el del terno nazareno en la tarde gris, salió a recibir al toro junto a la barrera del tendido cinco. Primero fueron dos verónicas por el pitón izquierdo, luego otra imposible de contar por el derecho y como remate media para fundirla como ejemplo del toreo de capa en su más grandiosa expresión. ¡Que nadie toque al toro!, dijo Romero. Y con el capotito recogido, la figura llena de orgullo torero, fue hacia el toro y otra vez surgió el milagro de unas verónicas de ensueño. Hasta un quite, de nuevo con lances para el recuerdo, ofreció el torero de Camas. Allí acabó la corrida. Por el paseo Colón, Sevilla fue, soñando verónicas...."