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miércoles, 19 de junio de 2013

El adios de un grande

En el dormitorio de mis padres había un video beta. Pude llevarme cuatro meses seguidos viendo día tras día la final de aquel año grabada en una cinta que dejó de funcionar cansada de escuchar aquellos repertorios. Así me aficioné a los carnavales, sin saber por qué, sin entender si quiera el trasfondo de aquellas coplas, de aquellos sones. Nadie me empujó a ello, nadie me habló antes de carnaval, nadie me enseñó a poner aquella cinta, pero mis ocho años habían decidido entretenerse con aquello que cada día me dejaba maravillado.
 
El carnaval me enganchó desde pequeño. Reconozco que yo no sería el mismo sin este veneno y que esta pasión es algo inexplicable, tanto que a una de las habitaciones de mi casa le llamamos la habitación del carnaval. Desde aquellos 8 años me aficioné a tres comparsas por encima del resto, me transmitían más, me hacían sentir diferente, y lo han hecho durante muchos años.
 
No soy fanático de ningún autor pero los años y las coplas me han empujado a tener tres favoritos. Lo pasé mal con la ausencia de Antonio Martín y con la de los Majaras, pero el anuncio del adiós de Quiñones no sé por qué me suena más definitivo. Espero que tan solo sea un parón, un alto en el camino. Han sido muchas coplas y no volver a descubrir ninguna nueva se me hará difícil.
 
Los que amamos el carnaval te echaremos de menos maestro. Gracias por tantas letras.
 

lunes, 20 de diciembre de 2010

Coro de navidad

Viajaba cansado por la autopista de la realidad, esa que me devuelve al hábito después de los fines de semana deseados. Agotado y sólo imaginaba la rutina sin esos pequeños guiños de ilusión que provocan las cosas comunes. Un año más acababa la navidad, aunque ésta aún no había empezado. Un año más despedíamos los acordes de guitarra hasta que por otoño las hojas de la melancolía vuelvan a hacerlos sonar más fuertes. En mi cabeza ronda la idea desde hace mucho de dejarlo. El tiempo ya no corre igual en mi reloj y las manecillas se han empeñado en hacerme comprender que la vida no siempre viaja al mismo ritmo. Como si una especie de arritmia social agobiara ciertas etapas de mi vida. Me compensan las risas, los buenos momentos y la amistad, por encima de todo, pero el precio a pagar no es calderilla. Me mata hacer 150 kilómetros para ensayar, y me cansa en exceso trabajar un lunes tras haber dormido 5 horas.

Eso sí, jamás renunciaré a reír con ellos. Llegaron a mi vida cuando ésta pendía de un hilo de mi pueblo. Gracias a ellos ese hilo nunca terminó de romperse. Ahora son ellos. Volver al pueblo es para verlos, es para tomar algo juntos, es para reír, y a veces, pocas veces afortunadamente, para llorar.

No tendría palabras para describirlos. Todos ellos, los de siempre y los nuevos, los que cantan conmigo desde hace años, y los que lo han hecho estas navidades por primera vez. Todos son geniales. Nunca nadie imitará mejor a una mujer en una carnicería que Manolo. Nunca nadie podrá ilusionarse más que Eva al recibir un regalo. Nunca nadie tendrá el corazón de Julio. Nunca me podrá saber mejor un bocadillo como el de tortilla de Yoli. Nunca nadie tendrá tantas ganas de vivir como Nono. Nunca nadie tendrá una sonrisa tan limpia como la de Manolito. Y nunca nadie será por diferentes motivos como lo son cada uno de ellos. María Bocanegra, Eva de Madrid, Jennifer, Rosita, Eva la madre, la rubia y Dani completan la terna.

Sin ellos, un mucho de mi no hubiese tenido sentido en estos últimos meses. Pero lo mejor es que sin ellos un mucho de mi no hubiese tenido sentido en los últimos años de mi vida.

Pensando y recordando llegué al destino de mi viaje. Me puse el pijama y me acosté junto a la silueta de mujer más bonita que conozco. Me besó con cariño y contándole cómo había sido el día nos volvimos a dormir juntos.

Gracias por hacerme partícipe de vuestras vidas. Gracias por ser como sois.

Espero que cuando llegue el otoño de la melancolía mis pensamientos revienten la idea de dejarlo y vuelva a escuchar los acordes de un nuevo año. Aunque si persiste la idea, no vais a libraros de mi tan fácil.

Os quiero.

martes, 27 de abril de 2010

Pura radio

En casa tengo un papelito en el que se puede leer “La radio es una fábrica maravillosa de fantasías. Suerte”. Está escrito con tinta azul y letras atolondradas. Entonces yo solo tenía 10, 11 ó 12 años, no recuerdo bien, pero si recuerdo perfectamente que aquella voz me alucinaba. La solía escuchar al otro lado del transistor siempre unida de forma indisoluble al carnaval. Para mí, aquella voz era pura copla al 3x4, era el alféizar de la ventana de mi carnaval. Esa voz me llevaba en volandas y me enseñó a amar al carnaval todos y cada uno de los días del año.


Tuve la suerte al tiempo de saber qué cuerpo era el portador de aquella voz que por arte de magia me ilusionaba desde niño. Lo vi presentando en el Gran Teatro Falla y luego lo vi en varios almuerzos de la Asociación de Hostelería a la que tanto cariño le tiene mi padre.


Aquella voz pertenecía a un gran hombre, aunque pequeño de cuerpo. Uno de los maestros radiofónicos de Cádiz, el gran Pepe Benítez. Hace algunos días que Pepe ya no está entre nosotros. Sus últimos tiempos los ha tenido que padecer luchando contra una enfermedad, que a pesar de su trasplante no le ha dado mucho margen. Todos lo que lo trataron destacan su amabilidad y su afecto. Yo no tuve lo suerte de conocerlo en la distancia corta, pero sí en la Onda Media y en la posterior Frecuencia Modulada.


Voces como la suya forman parte de mí porque fueron las que me empujaron a ser lo que soy. Nunca olvidaré aquella frase que me escribió cuando yo impaciente y nervioso le pedí un autógrafo: “la radio es una fábrica maravillosa de fantasías. Suerte”. Cuánta razón tenía y tiene, aunque en estos tiempos el romanticismo de nuestra profesión pierde pesos por momentos. ¡Descansa en paz maestro!.

martes, 3 de noviembre de 2009

Ayala

"Soy un cómico que lleva años esperando a que se baje el telón, pero no termina de bajarse". Con estas palabras, pronunciadas en 2007, Francisco Ayala se refería a su longevidad, que se había convertido, por derecho propio, en todo un capítulo de la historia de la literatura española del siglo XX. Ese metafórico telón del que hablaba el escritor granadino, ha bajado esta misma mañana en Madrid pasadas las 12.

Con Ayala no solo se baja el telón, sino que se acaba la función del 27, de aquellos poetas que soportaron la persecución, el exterminio y el exhilio simplemente por ser valientes y escribir sobre un folio aquello que sentían y aquello a lo que nunca iban a renunciar, la libertad de expresión.

Hoy, con la perspectiva que dan los años, da rabia perder el último cachito de historia viva poética de aquel gran grupo. Entre guerras y compromiso ha transcurrido la vida de Ayala, un granadino de Argentina, Puerto Rico y Estados Unidos que llegó a decir con su innata timidez que estaba cansado de escuchar su nombre.

El Jardín de las Delicias, una obra suya escrita en 1971, foma parte de mi estantería. "Ya el libro está compuesto -dice Ayala en su última hoja- He reunido piezas diversas de ayer mismo y de hace quién sabe cuántos años; las he combinado como los trozos de un espejo roto, y ahora debo contemplarlas en conjunto. Sí; cuando me asomo a ellas, pese a su diversidad me echan en cara una imagen única donde no puedo dejar de reconocerme: es la mía". Y luego se reprocha: "¿Para qué escribo? ... El sarcasmo, la pena negra, la loca esperanza, el amor, la felicidad, otra vez el sarcasmo… ¿no basta con haberlo sufrido? ¿Era sensato preservarlo en un arca de palabras? ¿No es perverso el intento de querer oponerse a la fugacidad de la vida?"

miércoles, 8 de julio de 2009

Aniversario con bigote

Tal día como hoy, con la dictadura tapando aún las conciencias, nació un Almeriense en Cuevas de Almanzora. Sus padres le pusieron por nombre Carlos y cuentan que desde chico tuvo una forma sorprendete de comunicarse. Había nacido para comunicar, para hablar, para contar historias, para ser periodista.

Carlos Herrera es ya un referente en nuestro mundo. Ha trabajado para TVE, Canal Sur Tv., la Ser, Cope, Onda Cero, es articulista de un sin fin de medios... ha escrito varios libros y ha pregonado el vino de la Palma del Condado, el Carnaval de Cádiz y la Semana Santa de Sevilla como pocos lo han hecho.

Si alguien quiere entender de radio y de cómo debe pronunciarse un pregón, que no dude acudir a aquel chiquillo que hoy, hace ya 53 años nació en Almería y quiso comerse el mundo. ¡Que a usted le aproveche!

jueves, 18 de septiembre de 2008

Maestro Ruibal

Javier Ruibal será el pregonero del Carnaval de Cádiz.

Se lo merece por ser gaditano, por tener arte casi sin quererlo y por ser una voz que rema a contramarea, una pluma de aire fresco en un panorama musical machacado, por aguantar la poesía en tiempos de crisis, por despertar conciencias cuando otros las adormitan, por ser un trovador errante en tiempos de penuria y por asegurarnos que una voz y una guitarra pueden ganar el pulso a millones de músicos enlatados y arreglos banales.

Javier Ruibal es lo mejor que le ha pasado a la poesía cantada de este país desde hace muchos años. Ojalá la gente siga sin enterarse de que existe para poderle degustar unos pocos con la liturgia con la que se saborea el mejor vino.

domingo, 31 de agosto de 2008

Los artistas nunca mueren

El torero del arte, al que le gustaba Camarón y el Betis, el que siempre dijo que se le daba mal la suerte de matar porque él creía en la vida y no en la muerte, el que hacía una buena faena por veinte malas, el que salía abucheado por la puerta de atrás y al día siguiente abría la puerta grande, el torero nombrado académico de Bellas Artes, el que sentía como toreaba y toreaba como sentía, el que dibujaba los lances y expresaba arte con un capote, el que detenía el tiempo de la primavera, el que llevaba la esencia del toreo en el alma, el que hacia contener la respiración a miles de personas cuando las musas bajaban a visitarlo vestido de verde y oro, el que dejó huérfano al albero de la Maestranza, el que olía a romero, el arista sublime, Curro.

En tiempos donde perder está premiado, donde el dolor le gana el pulso a lo estético, donde prima la enfermería al arte, donde morir se vende barato y donde se endiosa a quien busca a toda costa precisamente eso, Curro nunca encajaría.


“Gris la tarde y nazareno su terno. Los clarines anunciaron la salida del cuarto, de nombre "Agareno", un toro bonito de hechuras, bajo, de los que suele embestir. Salió Antonio Cobos y el toro fue largo. Curro Romero, el del terno nazareno en la tarde gris, salió a recibir al toro junto a la barrera del tendido cinco. Primero fueron dos verónicas por el pitón izquierdo, luego otra imposible de contar por el derecho y como remate media para fundirla como ejemplo del toreo de capa en su más grandiosa expresión. ¡Que nadie toque al toro!, dijo Romero. Y con el capotito recogido, la figura llena de orgullo torero, fue hacia el toro y otra vez surgió el milagro de unas verónicas de ensueño. Hasta un quite, de nuevo con lances para el recuerdo, ofreció el torero de Camas. Allí acabó la corrida. Por el paseo Colón, Sevilla fue, soñando verónicas...."

jueves, 14 de agosto de 2008

17 años de "locura" por la radio con un futuro incierto

Seguro que habeis oido hablar de La Colifata, la primera emisora del mundo hecha por enfermos mentales. Pues en estos días celebra su 17 aniversario y se enfrenta a un futuro incierto por los planes del gobierno de Buenos Aires para desmantelar el hospital psiquiátrico donde realiza sus emisiones.

El proyecto del gobierno de Mauricio Macri, el alcalde conservador de Buenos Aires, para cerrar el hospital José Tiburcio Borda, en el barrio de Barracas, y crear un complejo de edificios administrativos (que sin duda encarecerá el valor de los terrenos) tiene alterados a los "colifatos", "locos, lunáticos" en lunfardo, el dialecto porteño.

Pero la incertidumbre sobre el futuro no es motivo suficiente para que los "colifatos", en su mayoría internos del Borda, dejen de festejar el cumpleaños de La Colifata, una experiencia nacida en agosto de 1991 de la mano del psicólogo Alfredo Olivera, convencido de que la radio es una estupenda terapia para los enfermos mentales.

Su ejemplo ha cundido y son ya 50 las emisoras "colifatas" salpicadas por el mundo y unas 40 las que emiten microespacios de La Colifata en América Latina, Canadá y España. Bajo el lema "Rompiendo muros", la radio transmite en directo en su propia frecuencia desde el patio del hospital, donde los enfermos se alternan en el micrófono, hablan de las condiciones paupérrimas del hospital, de los temas que les preocupan, recitan, cantan y bailan al ritmo de música clásica, pop, baladas, canciones populares... todo tiene cabida en esta cadena de "locos".

El objetivo, según Olivera, es "crear un espacio de dignidad para un colectivo de personas que sistemáticamente ha sido acallado". Para el director de La Colifata, los planes de Macri persiguen "en realidad sacar a los que siempre molestan, que son los locos, porque nos hemos dado cuenta de que en este lugar, a diez minutos del microcentro, se puede hacer un emprendimiento ligado a un negocio inmobiliario sumamente importante".

"Si el gobierno quiere hacer algo acá se va a confundir. No permitamos que lo haga", proclama un "colifato" en antena. Mientras sus compañeros critican los planes del gobierno porteño, "Pajarito" disfruta de la fiesta organizada por el 17 aniversario de la emisora. "Libre, como el sol cuando amanece yo soy libre...", grita al son del popular tema de Nino Bravo al tiempo que corretea por el patio del Borda con los brazos extendidos, como si volara. "Quiero ser productor de televisión, me parezco a un conductor de un programa y puedo hacer reportes en rima: la miro a los ojos y me encantan sus labios rojos", y vuelve a bailar Sergio Ariel del Yeso, "Pajarito", al ritmo de Manu Chao, viejo amigo de los "colifatos".

Hugo Norberto López
, de 74 años, no baila. Es una de las "estrellas" de la radio y prefiere los poemas de Neruda para cubrir su espacio en La Colifata. Hugo estuvo internado porque, dice, "enloqueció por la pobreza", y ahora asiste a terapia familiar como externo y confiesa que su "delirio" no es otro que "estar acá, en La Colifata", donde participa desde hace ocho años. La radio "me sirvió para salir del laberinto, del oscurecimiento en el que uno está metido cuando le agarra una enfermedad mental", recuerda. La locura, explica, "es perder el equilibro para moverse dentro de una sociedad llamada cuerda, que nada tiene de cuerda, uno pierde el equilibrio y no se puede defender ya". "Todos somos colifatos en el momento en que atravesamos las barreras. La Colifata convenció al mundo de que el loco no es peligroso, no miente, es sabio", asegura.

También para Fernando Ferreri, ex interno del Borda, la emisora fue un instrumento para tumbar barreras y una "manera de conectarse al mundo". "Uno puede estar de alta, pero para la sociedad nunca dejas de estar loco", se lamenta Fernando, que reconoce que una frontera invisible impide a cientos de internos cruzar el patio para participar en la radio, aunque "muchos la escuchan dentro".

El padre de Leonardo lleva siete años en el hospital y no ha logrado cruzar esa barrera invisible y sumarse al proyecto "colifato". A Leonardo, el "Polaquito", que con 21 años es uno de los internos más jóvenes, el Borda le ha permitido retomar sus lazos familiares y dejar la vida en la calle. "Me gusta la gente, el trato, me encanta hacer radio, tocar la guitarra, el piano...", apunta, y siente que La Colifata es "terapéutica, te ayuda en el sentido emocional", aunque ahora se ilusiona pensando en salir del hospital. "¿Cómo se ve el mundo desde afuera?", le preguntan al "colifato" Luisito. "Está bien, bárbaro", responde.

martes, 8 de julio de 2008

Newton o el genio desconocido

Todos habréis escuchado hablar de Newton aunque seáis de letras. Un tipo inteligente este hombre. Pero además de ser inteligente, científico, físico, alquimista, matemático, filósofo y no sé cuantas cosas más, era un tipo gracioso y peculiar.

Con 19 años le flipaba la teología y llegó a escribir una lista de 58 pecados entre los que se encontraba "amenazar a mi padre y madre con quemarlos vivos y a la casa con ellos". Con 50 años sufrió una crisis psicológica y permaneció aislado, sin comer ni beber. Sufrió depresión y arranques de paronoia. Algunos historiadores creen que se debió a la muerte de su discípulo, y otros aseguran que se envenenó haciendo experimentos de alquimia.
Descubrió la Ley de gravitación universal, desarrolló el cálculo matemático, realizó muchos avances sobre la luz y la óptica, descubrió la Ley de la inercia, y la de acción y reacción entre otras. Tras sus primeros decubrimientos tuvo que soportar la sorna de la gente que lo tomaban por loco así que decidió escribir sus descubrimientos en latín para que solo tuvieran acceso a sus escritos la gente culta de la época. Fue también miembro del parlamento durante varios años y aseguran que solo pidió la palabra en todo ese tiempo para pronunciar una frase: "¿podeis cerrar esa ventana que me da frio?".
En su época escolar Isaac Newton era un chico muy normal que tenía notas bajas, pero un día se peleó con un chico más grande que él y juró que lo derrotaría tanto en el plano físico como en el académico. En el primero no se sabe lo que pasó, pero a partir de entonces empezó a destacar por encima del resto en cuanto a sus progresos académicos.
El 29 de enero de 1697 Newton recibió una carta con dos problemas matemáticos. La carta fue enviada también a otros matemáticos del continente. Newton recibió la carta a las seis de la tarde y a las cuatro de la mañana había resulto ambos problemas. Las resoluciones fueron publicadas rapidamente. Newton había resuelto en horas lo que a muchos matemáticos de la época le hubiera costado toda una vida. Un tipo muy grande este Isaac.