No he tenido tiempo en estos días, pero estoy en deuda con muchos de vosotros. El viernes fue un gran día. Jamás imaginaba la sorpresa que mis compañeros de trabajo me tenían preparada. Una camiseta, un disco y un libro dedicado por todos. Son cosas que quedan en el recuerdo, que hacen olvidar los malos momentos, los cabreos, los días en los que maldices el trabajo. Y lo mejor de todo es que los veía felices, ilusionados tanto como yo de vivir aquel momento.Mi hermana tampoco quiso perderse la fiesta. Vino por primera vez a Sevilla para salir conmigo. Se lo pasó bien, al igual que yo. Allí estaban mi gente de la facu y del curro. Faltaban algunos pero los que fueron hicieron que no se sintiera el hueco de quienes no pudieron o no quisieron estar. Al día siguiente en mi casa me recibieron con besos. Y esa noche de sábado alargué la fiesta con mis amigos del coro. No puedo pedir más, me sentí querído. Estaba en deuda con vosotros desde ese día y espero que desde hoy la deuda se aminore, aunque siempre permanecerá.
Estos días te hacen ver la fugacidad de la vida, lo que nos necesitamos los unos a los otros, lo poco que cuesta ilusionar a los que te rodean. Ojalá cumpla muchos más.