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miércoles, 19 de septiembre de 2012

El valor del cariño

Me ha encantado y por eso se lo pido prestado a mis amigos de Café Blissett.
 
Antes de fútbol, es pelota, antes de ser atletismo, es echar una carrera, y antes de ser ciclismo, es montar en bici.
 
Jugar es algo innato en nosotros, pero el deporte es un descubrimiento que alguien tiene que ayudarnos a hacer obligatoriamente.
 
No podemos descubrir por nosotros mismos, de chicos, toda la majestuosidad que encierra una pelota más allá de observar su inexplicable comportamiento y fantasear con, algún día, golpearla muy fuerte.
 
Debe haber alguien que nos explique toda la filosofía de ese juego, sin prisas, de una forma paciente y cariñosa. Alguien que nos anime, que nos lleve y nos traiga, que nos haga tocar la hierba por primera vez y nos compre lo necesario, y lo totalmente innecesario, que nos dé consejos y nos haga sentir su apoyo incondicional.
 
Muchos recordamos con nostalgia nuestra primera pelota. Aquellos campos con un par de camisetas fingiendo ser postes y la altura de uno como único larguero. Las pachangas con los amigos. El primer gol. Pedirse ser tal o cual jugador. Soñar con jugadas imposibles…
 
Después nos hacemos mayores y descartamos nuestra bici carcomida por el óxido y dejamos deshincharse nuestro balón debajo de la cama. Dejamos de jugar y buscamos la felicidad en otras cosas y otras personas.
 
Olvidamos que un día alguien se esforzó por hacernos realmente felices…
 
Gracias, abuelos.

Escena: “Bienvenidos a Belleville” de Sylvain Chomet (2003).

lunes, 25 de junio de 2012

Bermúdez

Hoy te he echado mucho de menos. Hubiese sido un día precioso para disfrutarlo juntos. Como aquellas veces en las que de la mano me llevabas al Carranza. Como aquellos días en los que me contabas miles de historias sobre jugadores en blanco y negro que yo ni podía imaginar.
Hoy hubiese sido un gran día para ver el fútbol juntos, tal y como lo hemos hecho siempre, tal y como nos gustaba hacerlo.
Nuestro Cádiz, siempre más tuyo que mío, se jugaba un nuevo ascenso y como muchas otras veces, hoy ha perdido. Estamos acostumbrados a estos sinsabores, pero yo no termino de acostumbrarme a tener que padecerlos sin ti.
Tú me hubieses levantado el ánimo con tan solo mirarme. Tú me hubieses explicado nuevamente que el fútbol es así, que solo es un deporte, que lo verdaderamente importante es pelear el objetivo y te habrías mostrado seguro de que el año que viene lo lograríamos.
Cuanto más avanza mi vida más trato de parecerme a ti, pero más difícil me resulta hacerlo. Sé que hubiésemos vuelto del partido riendo y sin embargo hoy lo he hecho casi llorando, pero no por el fútbol sino por lo mucho que te echo de menos.
Jamás encontraré en la vida a alguien tan bueno como tú. Hace ya 8 años que no vemos el fútbol juntos, y hoy te he echado mucho de menos porque hubiese sido un día precioso para disfrutarlo juntos.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Cumpleaños

Hoy se cumplen 100 años de fútbol teñidos de amarillo. 100 años de ilusiones y de tardes de gloria y desesperanzas. En donde todo sabe diferente, el fútbol es también una de esas cosas en las que lo de menos es el fútbol. Jugar y competir son dos conceptos que en Cádiz tienen un significado diferente, o al menos así lo parece. Desde pequeño he tenido la suerte de saborear el fútbol a la medida de una tierra que sabe entender el deporte tal y como se merece, sin estridencias ni pasiones banales, sino como una disciplina que supera fronteras y va mas allá de ganar o perder.

He visto jugar a mágico, y al Kiko de los mejores tiempos, y al Beckenbauer de la bahía, y al mejor Quevedo, y al bueno de Barla, y a un húngaro llamado Pepe Sendrey, y al mejor Arteaga y a los Mejías... Ir al Carranza era para mi una religión que empezaba cogiendo el autobús a primera hora de la mañana para poder pasear por el paseo marítimo con tranquilidad, comer algo, comprar pipas e ir al fondo sur. Porque en Cádiz no existen los goles, existen los fondos.

Ser del Cádiz no se escoge, es la vida quien te lo da, se trata de algo identificativo, algo que sientes como tuyo, algo de lo que se presume aunque se pierda y se juegue en una categoría de campos de tierra. En Cádiz cuando te ganan se aplaude al contrario. En Cádiz cuando el linier está solo se le acompaña. En Cádiz se ve el fútbol en familia, aunque al campo solo entre el niño pequeño o el marido. El Cádiz es un sentimiento que no se puede explicar. 100 años de fútbol vestidos de amarillo, felicidades.

jueves, 28 de mayo de 2009

Triplete

Toque, toque y toque, una maravilla para el fútbol. Este año deportivamente ha salido perfecto. El Cádiz ha ascendido y el Barcelona ha hecho história ganando la Liga, la Copa y la Champions. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto viendo un partido de fútbol. Ayer se produjo otra de esas noches memorables en las que el fútbol se impone. Con messi, Puyol, Piqué, Xabi, Iniesta, Eto´o... todo es más fácil.

domingo, 24 de mayo de 2009

Submarino Amarillo

Hay cosas que se nos escapan, hay sentimientos que la vida decide por ti y únicamente te deja la opción de asumir o renegar. Yo soy gaditano y cadista gracias a la vida, y además me siento orgulloso de ello.

Hoy recuerdo la primera vez que fui al Carranza, la primera vez que me senté en aquel fondo Sur ya derruido, la primera vez que mi padrino Bermúdez me contó qué significaba aquello, y la primera vez que vi a un mago del balón. Llené el suelo de cascaras de pipas, vibré con jugadas de Mágico González, vi rivales muy fuertes y jugadores de primera.

En Cádiz ni el sol quiere perderse los partidos, es como si la vida durante un instante se detuviera y se aparcara todo excepto el fútbol. En Cádiz la pelota rueda de forma diferente.

Ahora recuerdo esos momentos como si los acabara de vivir. Ser Cadista es algo más que defender unos colores y animar a un equipo. Es un sentimiento que trasvasa los cauces de la razón.

Del ropero de mi habitación cuelga una bufanda azul y amarilla, ahora la veo y me emociono, hemos logrado el ascenso. El año que viene jugaremos en segunda, pero lo que nadie puede dudar es que el Cádiz es un club, un equipo y una afición de primera.

jueves, 7 de mayo de 2009

Alegría

Hay veces que no me explico cómo el fútbol puede producir tantas sensaciones, pero ayer descubrí que no hay que hacerse esta pregunta porque los sentimientos escapan a la razón. Desde chico soy del Cádiz y del Barça. Lo del Cádiz es obvio y lo del Barça me viene por mi padrino Bermúdez, y además porque era el equipo que mejor fútbol hacía a principio de los noventa (años en los que mi entendimiento ya razonaba).

Ayer me observé nervioso durante todo el partido, y sentí que el corazón se me salía cuando Iniesta metió el gol del empate que clasificaba al Barça para jugar la final de la Copa de Europa. Salté, me emocioné, abracé a gente que ni conocía, disfruté y me sentí feliz en ese momento. No puedo explicarlo pero fue así.


En la vida estás siempre sometido a un debate, a una elección, y la mía desde chico fue ser amarillo y blaugrana. Y casi por arte de magia lo siento y lo vivo como si me fuera algo en ello. Ayer el fútbol me emocionó y me tuvo durante toda la noche con un pellizco en el corazón. En estos tiempos en los que la vida se vive rápida, demasiado rápida, momentos como el de ayer hacen dulcificar las cosas, aunque solo sea un deporte.


Pd. Además ayer el Barcelona vestía de amarillo, que más puedo pedir, jajaja.

miércoles, 22 de abril de 2009

Imperdonable




Este impresentable no debería jugar más al futbol en su vida.

lunes, 16 de junio de 2008

Lágrimas

Es dificil de describir, el Cádiz, mi Cádiz, ha descendido. Me gusta la simpatía que genera mi equipo y la impresión de que lo que en él ocurre solo puede ocurrir en él. Pero me cansa que siempre seamos los que pagamos los platos rotos. Ya casi me pregunto si prefiero caer mal y tener un equipo ganador a caer bien y ser un club modesto que siempre anda en el filo de la navaja. Hoy es un mal día. Hemos caido de nuevo al pozo de la Segunda B, un pozo que ya conocemos y del que nos costó mucho salir.
Lo sucedido ayer parecia haber sido escrito por un novelista. El Córdoba ya había terminado su partido con empate y en un agónico final, en el tiempo de descuento, el árbitro señala un penalty a favor del Cádiz. El capitán, el número 5, el héroe de otros ascensos, el portuese Abraham Paz se decide a tirarlo. Lo tiene claro, es una suerte que siempre le sale bien, está confiado, desde los 11 metros ha reportado muy buenos momentos a la hinchada amarrilla, pero ayer no era el día.
Ajustó su disparo y el balón chocó contra la base del poste, la ilusión se convertía en tristeza, las lagrimas empezaban a aflorar en una afición que no se merece este tipo de infortunios. Es la mía y puedo pecar de subjetivo, pero es la mejor afición del mundo. Una afición simpática, que abarrota el Carranza cuando el equipo está en Segunda B, que se pinta la cara de amarillo, que hace mil kilometros para ver jugar al Cádiz contra el Vecindario, que corre detrás de un linier, que tiene por himno un pasodoble de carnaval, que sufre, canta, rie y llora. Ayer, hoy y durante algunas semanas toca llorar, pero estoy seguro que volveremos a levantarnos y tarde o temprano llegaremos de nuevo a primera. Ojalá lo vuelva a ver y mis hijos nazcan y recuerden en su infancia un Cádiz en primera al igual que yo lo recuerdo y lo siento.

martes, 13 de mayo de 2008

Jugadores míticos

Cada vez que hablo de fútbol con mis amigos suelo recurir a un chiste fácil, a un nombre que siempre me he recordado una imagen graciosa. "Claro hombre igualito que Tato Abadía", jajaja. Tato Abadía jugó en las mejores épocas del Logroñés y el Compostela, era un jugador aguerrido, corría por todas partes aún sabiendo que iban a perder seguro, echaba cojones. Carmelo fue otro grande entre los grandes, le apodaban "el Beckenbauer de la Bahía", era de Murcia y fue el capitán del mítico Cádiz de los 90. Defensa rudo e infranqueable. Ambos pertenecían a una hornada de futbolistas serios, que sudaban la camiseta y que no cuidaban su imagen, lo que aún les hacía más grande. Marcaron la moda de la calva-bigote-entrecejo, todo lo contrario a la generación Beckham. Al finalizar el partido tenían el bigote empapado y la camiseta pegada al cuerpo del sudor, unos cracks.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Se salvó

Bobby Charlton, considerado el mejor futbolista inglés de todos los tiempos se salvó. Sus compañeros no tuvieron tanta suerte. El 6 de febrero de 1958 fue el día más negro de la historia del Manchester United. La tragedia paralizó a la ciudad de Manchester. Sus jugadores, los que lograban ilusionarles cada semana, con cada jugada, con cada gol, ya no volverían a defender los colores de los diablos rojos. Alemania fue testigo de la muerte de los 8 futbolistas de la llamada "Busby Babes". Junto a los malogrados jugadores, corrieron igual suerte varios periodistas y otros miembros de la tripulación en una tragedia en la que murieron 23 de los 44 pasajeros de un vuelo maldito. "El teatro de los sueños" (Old Trafford) recordará hoy el día más negro de la historia del club. Un club que medio siglo después ha renacido de sus cenizas y se ha convertido en uno de los más potentes del mundo. Larga vida al fútbol.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Magia pura. Jorge Mágico González

Le llaman el mago y aún dicen que si vas al Carranza (el mejor estadio del mundo) su recuerdo perdura en el ambiente. Fue algo maravilloso conocerlo cuando aún el fútbol empezaba a emanar como mi deporte favorito. Le tengo que agradecer tantas cosas a mi padrino que sería imposible describirlo aquí, pero sin dudas una de ellas fue conocer en vivo como este mago del balón campaba a sus anchas en el terreno de juego de mi Cádiz.

Si tenéis oportunidad de disfrutar con sus videos no lo dudéis. Era magia de verdad. Mágico era un trasnochador que pudo fichar por el Barcelona y por otros clubes de interés internacional, pero prefirió seguir en Cádiz, la única ciudad, la única afición que le sabría comprender su amor a la vida. Mágico era distinto, podía llegar de juerga, quedarse dormido, negarse a viajar con el equipo, salir al campo vestido con la elástica y las calzonas amarrillas y olvidándose de cambiarse los zapatos negros… pero siempre tenía algo especial. Conducía la pelota como nadie la ha conducido hasta el momento (que Messi y Maradona me perdonen), chutaba con guasa, como no queriendo marcar el gol que él ya había dibujado, daba el pase sin mirar (luego Laudrup lo copió) y mucho antes que Ronaldinho y que Ronaldo hizo el exterior-interior en un corner para zafarse de un lateral.

Aplaudido por porteros y defensas, siempre será recordado en Cádiz, y siempre será un artista.

Cuentan que David Vidal lo buscaba en las discotecas gaditanas, y Mágico, cuando lo veía, se escondía en la cabina del disc-jockey, donde a veces incluso llegaba a quedarse dormido. Mucha gente lo comparaba con Maradona y David Vidal incluso decía que era mejor porque Diego solo jugaba con la izquierda y Mágico dominaba el fútbol con ambas piernas.

“Nunca he visto un jugador con la calidad técnica que tenia Jorge, tanto con la cabeza como con el pie. Un día comenzó a hacer controles con un paquete duro de tabaco. Pudo hacer 20 o 30. Nos quedamos mirándole y era impresionante. Una naranja es redonda, pero un paquete de tabaco es rectangular. La sensibilidad que dios nos ha dado a los humanos en las manos, a Jorge se la dio en los pies. Ponía el balón donde quería. Le pegaba de tal manera que jamás se le elevaba”. (David Vidal)