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jueves, 7 de noviembre de 2013

Espera vital

El cristal de mis gafas soporta el agua del oceano marrón que recubre mis pupilas. Las gotas de emoción se detienen en ellos cuando recreo su imagen en mis brazos sin necesidad de más. Las 5 letras de su nombre hacen estremecerme de ansiedad en la espera de que su cuerpo tibio contacte con el mio.

Su llanto será la risa más maravillosa de mi mundo. Su peso será la carga más liviana para mi vida. Y su cara será el reflejo de la felicidad de un padre que desde ese momento estará en deuda con el destino.

Cada día que pasa mi piel va tomando una textura especial en una especie de ensayo para que la propia emoción del momento no fracase en su obligación de erizarme. Aún no te conozco y ya daría la vida por ti. Aún no te he besado y me muero por sentir un beso tuyo. Aún no te he dado la mano pero sé que contarás con ella siempre.

La vida me hace feliz y aún me ofrece algunas semanas de margen para disfrutar las vísperas de tu encuentro. Jamas pensé que envejecer daria tanta vida. Ojalá corra el reloj para que mi vida se llene de la luz que su cariño me tiene preparado.

Ojalá pueda sentir todo lo que lo queremos. Ojalá sepa que con su vida la mia tiene sentido.

jueves, 23 de mayo de 2013

Luz de vida

Ya no sé de donde soy  ni qué me pertenece. Quizás nunca fui de ningún sitio concreto, y quizás nada jamás me pertenezca. Hay veces que necesitas sentirte de algún lugar, mirar al suelo y ver raíces, crecer viendo la misma marea al final de la calle. Y sin embargo hay días en los que querría desaparecer, ser universal, experimentar la libertad de conocer y olvidar el verbo reconocer.

No sé en qué etapa estoy. A veces dudo del lugar al que pertenezco. Quiero pensar que pertenezco a un pueblo pequeño que me abrió sus brazos en el Condado, quiero sentir que la ribera del río Guadalquivir a su paso por Sevilla me pertenece al igual que los recuerdos universitarios que se esparcen por las aceras sevillanas. Quiero imaginar que en Olvera hay algo más que un recuerdo. Quiero disfrutar sabiéndome gaditano de convicción y mirando al mar de mi pueblo. Quiero descubrir que la pertenencia a Puerto Real es algo más que dos palabras en mi DNI. Me ilusiona pensar que en Jerez me hice un hombre, y me alegra saber que junto a ella siempre me puedo sentir un niño, esté donde esté.

La pertenencia no la marca ni el lugar de nacimiento ni el lugar de residencia. Pertenezco a lo que quiero sin más explicaciones, pertenezco a lo que me hace sentir, y nada me pertenece más que mi sentimiento. El caso es que en él están todos esos lugares de los que os hablo. Cádiz, Sevilla, Olvera, Jerez, el Aljarafe, La Palma o Puerto Real, a todos pertenezco y quizás ninguno me pertenece a mí porque todos son de ella. Y en ella se resume mi heterodoxia de lugares y arraigos.

Soy lo que siento sin necesidad de haber nacido en el lugar que dio cuna a su belleza. Allí, en las fronteras casi del país, en las marismas universales, nadie es extranjero, nadie se siente foráneo.

Ella ha sido la primera a la que le he encomendado la difícil tarea de proteger el futuro. Una vela encendida en su candelero anuncia la vida.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

El valor del cariño

Me ha encantado y por eso se lo pido prestado a mis amigos de Café Blissett.
 
Antes de fútbol, es pelota, antes de ser atletismo, es echar una carrera, y antes de ser ciclismo, es montar en bici.
 
Jugar es algo innato en nosotros, pero el deporte es un descubrimiento que alguien tiene que ayudarnos a hacer obligatoriamente.
 
No podemos descubrir por nosotros mismos, de chicos, toda la majestuosidad que encierra una pelota más allá de observar su inexplicable comportamiento y fantasear con, algún día, golpearla muy fuerte.
 
Debe haber alguien que nos explique toda la filosofía de ese juego, sin prisas, de una forma paciente y cariñosa. Alguien que nos anime, que nos lleve y nos traiga, que nos haga tocar la hierba por primera vez y nos compre lo necesario, y lo totalmente innecesario, que nos dé consejos y nos haga sentir su apoyo incondicional.
 
Muchos recordamos con nostalgia nuestra primera pelota. Aquellos campos con un par de camisetas fingiendo ser postes y la altura de uno como único larguero. Las pachangas con los amigos. El primer gol. Pedirse ser tal o cual jugador. Soñar con jugadas imposibles…
 
Después nos hacemos mayores y descartamos nuestra bici carcomida por el óxido y dejamos deshincharse nuestro balón debajo de la cama. Dejamos de jugar y buscamos la felicidad en otras cosas y otras personas.
 
Olvidamos que un día alguien se esforzó por hacernos realmente felices…
 
Gracias, abuelos.

Escena: “Bienvenidos a Belleville” de Sylvain Chomet (2003).

viernes, 10 de agosto de 2012

Cuenta atrás

Mucha gente faltará pero tú estarás conmigo. No te quepa la menor duda de que así será. Estarás en cada uno de los momentos que viviremos. Estarás en mi pensamiento, en mi corazón y en cada una de las miradas que ese día le dirija por primera vez a mi mujer. Y estarás porque es imposible negarte en mi. Has prendido en mi sustancia tus caricias y has conseguido que al tratar de imitarte consiga reproducir alguna de tus virtudes.

Estarás conmigo aunque no vaya ningún invitado más. Tú siempre estarás.

No puedes llegar a imaginar lo que te estoy echando de menos en esta cuenta atrás. En estas semanas de descuentos. En estos días en los que en mi lista de invitados falta algo mucho más grande que un simple nombre.

Deberías verme, la vida es muy injusta. Desde chico lo sabías y constantemente me repetías que ya tú no vivirías este momento, pero me niego a creerlo. Estoy seguro que lo hacías nuevamente para protegerme de esta cuenta atrás que me obliga a repasar mi vida en la búsqueda de tu recuerdo.

Has sido mi fiel protectora, quien guió mis pasos de niño y quien dio cobijo a mis noches de miedos infantiles. Desde que te fuiste tengo insomnio.

Ella te ha conocido y no sabes lo que me alegro de que lo haya hecho, aunque no pudiese conocerte de verdad. Hubieses sido muy feliz sabiendo que estoy bien y rodeado de personas que me quieren. Hubiésemos sido muy felices contándonos nuestras confidencias, nuestras confianzas, nuestros secretos.

Hace años que te sigo contando esos secretos tan nuestros pero ya no escucho tus consejos. Quedan 15 días y mucha gente faltará, pero estoy convencido de que tú estarás conmigo.

domingo, 5 de agosto de 2012

20 días

Quedan 20 días. El tiempo perfecto para seguir imaginándote, para seguir descontando minutos a una vida que empieza a sumar o ya lo viene haciendo desde hace muchos años. Algo menos de un mes, algo más de una quincena.

Como suele ocurrir en las ocasiones especiales de mi vida, aún no siento el nervio del momento. Estoy tranquilo recordando aquella primera vez y todos esos instantes que nos han ido conduciendo hasta aquí.

Mis defectos pesan más que mis escasas virtudes. Soy difícil, testarudo y emotivo pero has sabido comprenderme y antes de que sienta frío ya sabes que lo sentiré. No sé si este proceso tiene fecha de caducidad, no sé qué deparará el futuro, lo que sé es que mi presente es envidiable.

Llega en un buen momento de mi vida. Ahora me siento maduro, disfruto escribiendo y estoy desarrollando sentimiento de anhelo hacia la televisión, algo que sin duda es necesario para todo periodista del medio.

20 días en los que la memoria da brincos constantes y en los que un tachón desilusiona el nombre de alguno de los amigos de mi lista. Espero que no falle ninguno más y que todos lo pasemos bien porque he de celebrar la suerte que estoy teniendo en esta vida.

lunes, 25 de junio de 2012

Bermúdez

Hoy te he echado mucho de menos. Hubiese sido un día precioso para disfrutarlo juntos. Como aquellas veces en las que de la mano me llevabas al Carranza. Como aquellos días en los que me contabas miles de historias sobre jugadores en blanco y negro que yo ni podía imaginar.
Hoy hubiese sido un gran día para ver el fútbol juntos, tal y como lo hemos hecho siempre, tal y como nos gustaba hacerlo.
Nuestro Cádiz, siempre más tuyo que mío, se jugaba un nuevo ascenso y como muchas otras veces, hoy ha perdido. Estamos acostumbrados a estos sinsabores, pero yo no termino de acostumbrarme a tener que padecerlos sin ti.
Tú me hubieses levantado el ánimo con tan solo mirarme. Tú me hubieses explicado nuevamente que el fútbol es así, que solo es un deporte, que lo verdaderamente importante es pelear el objetivo y te habrías mostrado seguro de que el año que viene lo lograríamos.
Cuanto más avanza mi vida más trato de parecerme a ti, pero más difícil me resulta hacerlo. Sé que hubiésemos vuelto del partido riendo y sin embargo hoy lo he hecho casi llorando, pero no por el fútbol sino por lo mucho que te echo de menos.
Jamás encontraré en la vida a alguien tan bueno como tú. Hace ya 8 años que no vemos el fútbol juntos, y hoy te he echado mucho de menos porque hubiese sido un día precioso para disfrutarlo juntos.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Cumple inacabado

A una madre no hace falta escribirle porque el sentimiento no se puede leer. A una madre no hace falta ni si quiera hablarle porque ya te entiende de antemano. A una madre jamás hay que negarla porque te estarías negando a ti mismo. Todo lo que somos en la vida empezó en su vientre, todo lo que somos empezó en sus pechos, todo empezó en sus mimos.

Habrá peleas, riñas, momentos de entendimiento y de desencuentro, pero nadie puede eliminar el vinculo casi místico que existe entre una madre y un hijo.

Cuentan que Jesucristo vino al mundo solo por conocer a su madre, aún sabiendo que venía a sufrir y morir por la humanidad. Solo pidió tener una madre que rezara por él.

Yo no pido que mi madre rece por mí, prefiero rezar yo por ella. Hoy era su cumpleaños y yo he estado trabajando todo el día sin poder si quiera entrar en casa para darle un beso. De todas formas creo que el cariño no se pide ni se da, solo se siente y espero que ella sepa sentir el mío.

viernes, 28 de octubre de 2011

Desasosiego

A veces me siento tan solo que ni la soledad es mi compañera. A veces sigo buscando el cobijo de un achuchón de niño. A veces sigo buscando aquella mano llena de arrugas que me lograba sacar de estos estados de ánimo.


La vida tiene momentos malos, buenos y regulares, y a pesar de ello hay que vivirla. No podemos renunciar al enfado porque forma parte de este mundo al igual que la alegría.

Hay muchos idiotas que dicen conocer el significado de los sentimientos, y yo no soy menos idiota que ellos, para mí el significado de los sentimientos es aquel que se recuerda tras días de haberlo vivido. Ni yo soy tan malo ni el resto es tan bueno, ni si quiera a la inversa. Quizás ni si quiera estoy tan solo como me siento. Pero la vida juega a veces a trucos como el de hoy.


Hay noches en las que me planteo toda la vida, mi lugar en el mundo y mis frustraciones. Hoy toca reflexión.

lunes, 10 de octubre de 2011

Cecilia

Poco más se puede añadir a la foto. Nació bonita y ahora está aún más guapa.

Qué suerte ha tenido de nacer donde ha nacido. Y qué suerte tenemos nosotros de poder disfrutar de su sonrisa.

El domingo engañé a 7 amigos para hacerlos pasar por Cortegana y el resultado mereció la pena.

Quiero pensar que nota la alegría que siento cuando la tengo en mis brazos aunque sé que es imposible. Y quiero pensar que me reconoce.

Sé que no es así, y tampoco me importa, yo he disfrutado tanto viéndola por segunda vez que me vuelve a compensar los kilómetros y el engaño piadoso.

Pd. Después de todo pasamos un día de sierra estupendo y comimos de maravilla.

domingo, 7 de agosto de 2011

Equivocaciones gratificantes

Valió la pena saltarse la siesta, gastar gasoil, pasar calor por la carretera y hasta equivocarse. Valió la pena llegar a Extremadura, volver, llamar, dar con la ruta y llegar tarde. Todo valió la pena por verla y poder cogerla entre mis brazos unos minutos.


Bonita como pocas, tranquila y ojeadora. Pude darle un beso a su madre, felicitar a su padre y descubrir que en aquella casa nada podrá faltarle porque de lo que en este mundo vale la pena allí sobra.


Es preciosa y como se parezca un poquito a la madre será tremendamente inteligente y cariñosa. Luego, con el recuerdo de su olor, de su mirada, de su piel y de su carita volvimos a la carretera.


El mundo es insignificante ante una mirada tan vital y tan honesta como aquella. Lo que de verdad importa es algo que no entiende ni de equivocaciones, ni de carreteras con curvas, ni de pendientes, ni rutas. Lo que verdaderamente importa en esta vida se resume en algo tan pequeño y tan grande a la vez.


Cecilia ha tenido la suerte de venir al mundo en una familia envidiable y a mi me encantaría que ella supiera que me tendrá para lo que necesite, aunque jamás le falte de nada. Me auto-denomino "su tito" aunque esa suerte no me ha tocado por cuestiones sanguíneas.


De cuando en cuando me gustaría equivocarme si al final de las curvas encuentro su sonrisa.



Bienvenida al mundo sobri.

jueves, 9 de junio de 2011

Como un roble

El destino hizo que nos conociéramos, ni yo la busqué a ella ni ella a mi. Al principio tuvimos que aprender a respetarnos, éramos dos desconocidos condenamos al entendimiento. Pero lo que parecía una labor difícil poco a poco se fue convirtiendo en uno de esos regalos que de vez en cuando te ofrece la vida.

Sin necesidad de forzar nada, mi rutina poco a poco iba descubriendo que ella pasaría a formar parte del Olimpo de personas que guían, cuidan y alumbran mi vida.

Si alguna vez me he sentido decaído, ahí estaba ella para levantarme. Si alguna vez me he sentido deprimido, ella ha buscado alguna pastilla para reactivarme. Si alguna vez me hizo falta ayuda económica, ella me hacía rico en esperanza.

No conozco a nadie más servicial, a nadie más entregada y a nadie más protectora de los suyos. Un grupo en el que rápidamente me incluyó sin pedirme permiso. Fuerte como un roble, pero sometida a constantes sobresaltos, como sus hojas caducas.

Si la palabra madre no existiera, habría que inventarla para definirla. Es el cariño hecho persona. Es la personificación de la ayuda, de la entrega y de la fe en los demás.

Me ha demostrado ser amiga, suegra y casi madre. Pocos tienen el placer y el orgullo de ser familia suya, yo sí. Sé que nunca nos fallaremos. Por vueltas que de la vida. Le debo tanto que jamás tendré tiempo para pagárselo.

Por ser buena, es hasta buena enferma. La vida le está constantemente poniendo retos, pero ella siempre le gana el pulso a la vida, porque como un robusto roble a veces pierde hojas, pero sigue en pie hasta encontrar otras.

Hoy, de nuevo, está dando todo un ejemplo de cómo hay que enfrentarse a los contratiempos. Es la sonrisa más grande que conozco, una mujer de pies a cabeza a la que me encantaría que algún día se parecieran mis hijos.

Esta tarde iré a darle un beso. Uno de los tantos que ella siempre me reserva para saludarme y despedirme. Soy creyente por estos pequeños pero transcendentes detalles. Dios ha querido ponerla en mi vida. Gracias y mucho ánimo.