Hoy he conocido dos noticias políticas de relevancia. Una me produce tristeza y otra mucha alegría. Leopoldo Calvo Sotelo ha muerto. Leopoldo era el Presidente del Gobierno cuando yo nací. Durante la votación a su candidatura como presidente, el 23F, irrumpieron en el Parlamento varios guardias civiles armados que bajo el mando de Antonio Tejero intentaron dar un golpe de Estado. Aunque su etapa al frente del Ejecutivo español fue breve tomó algunas decisiones de mucha relevancia como la entrada de España en la OTAN. Fue un político en tiempos díficiles cuando la convicción y la función social primaban por encima de otros intereses.
Pero la vida sigue, y eso parece que ha debido pensar el Califa. Acabo de escuchar que vuelve a la política. Julio Anguita es un referente, una persona clara, comunista. Su marcha dejó a la izquierda huérfana de lider, y puede que ahora IU retome la senda perdida. Mucho tiene que trabajar tanto dentro como fuera de la estructura para relanzar a su formación, pero tiene todo lo que se tiene que tener para hacerlo. Le deso suerte, y me alegro.