sábado, 25 de octubre de 2008

25 años sin su voz



La carretera silenció uno de los quejíos más andaluces que se recuerdan. Jesus de la Rosa, voz de Triana, tuvo un accidente volviendo de un concierto solidario el 14 de octubre de 1983. Tras 25 años no estaría mal que alguíen del sur, esa tierra que él llevó por bandera y difundió por todos los rincones del mundo, le recordara. Los restos de Jesús deberían descansar en su Sevilla y no estar olvidados en un triste cementerio de un pueblo madrileño. Esté donde esté su voz nunca nos dejará, su sonido es ya una leyenda viva, un mito de culto.

sábado, 11 de octubre de 2008

Tiempo para lo que me gusta

Llevo tiempo sin actualizar el blog y no es por falta de ganas, sino de tiempo. Acabo de comenzar una nueva etapa laboral, estamos preparando un nuevo programa para Canal Sur 2 que se llamará Apasiona2 y estoy seguro que os gustará mucho. Es un formato divertido con un montaje muy dinámico y con una producción y unos guiones bastante currados. Además, continúo en paralelo con mi programa de siempre, Emplea2. Estoy muy contento pero el tiempo libre escasea.

Además aprovecho para comunicaros que el Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Puerto Real me acaba de nombrar como pregonero del costalero 2009, así que aún menos tiempo me quedará. De todos modos espero administrarme bien y seguir disfrutando de mi gente.

A priori el estreno del nuevo programa será en el mes de enero, y el pregón lo daré en cuaresma, así que mientras tanto os animo a ver Emplea2, un programa muy recomendable... bueno, que voy a decir yo no?.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Maestro Ruibal

Javier Ruibal será el pregonero del Carnaval de Cádiz.

Se lo merece por ser gaditano, por tener arte casi sin quererlo y por ser una voz que rema a contramarea, una pluma de aire fresco en un panorama musical machacado, por aguantar la poesía en tiempos de crisis, por despertar conciencias cuando otros las adormitan, por ser un trovador errante en tiempos de penuria y por asegurarnos que una voz y una guitarra pueden ganar el pulso a millones de músicos enlatados y arreglos banales.

Javier Ruibal es lo mejor que le ha pasado a la poesía cantada de este país desde hace muchos años. Ojalá la gente siga sin enterarse de que existe para poderle degustar unos pocos con la liturgia con la que se saborea el mejor vino.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

A fuego lento

Que maravilloso es imaginar cuando todo te lo va enseñando la vida. Cuando todo se va cociendo A fuego lento desde que eres pequeño, cuando la primera vez que ves cantar, bailar o tocar no entiendes lo que se ha movido dentro de ti.

Todo perdura, el flamenco nunca muere en nuestros corazones. Algo complicado para exponerlo en escena pero sencillo si lo que abres es el alma y no escondes nada detrás.

Andrés Peña y Pilar Ogalla me transportaron a un universo de plasticidad. David Palomar me transmitió las sensaciones de una voz única, y David Lago representó la maestría echa lamento. Las luces eran cálidas, las sombras se movían como empujadas por el viento. Hasta el ruido iba a compás.

La Bienal de Flamenco de Sevilla está en pleno apogeo, os recomiendo ir a cualquier espectáculo, todos son de gran calidad, y ninguno os dejará indiferentes. Yo ayer disfruté del cante y el baile por tangos, malageñas, alegrías, farruca, martinete, taranto, bulería y soleá por bulería. Que disfruteis...

domingo, 14 de septiembre de 2008

Lee hasta que te duelan los ojos

Enterrado en la luz de cobre que proyectaba el flexo, me sumergí en un mundo de imágenes y sensaciones como jamás las había conocido. Personajes que se me antojaron tan reales como el aire que respiraba me arrastraron en un túnel de aventura y misterio del que no quería escapar. Página a página, me dejé envolver por el sortilegio de la historia y su mundo hasta que el aliento del amanecer acarició mi ventana y mis ojos cansados se deslizaron por la última página. Me tendí en la penumbra azulada del alba con el libro sobre el pecho y escuché el rumor de la ciudad dormida goteando sobre los tejados salpicados de púrpura. El sueño y la fatiga llamaban a mi puerta, pero me resistí a rendirme. No quería perder el hechizo de la historia ni todavía decir adiós a sus personajes.

domingo, 31 de agosto de 2008

Los artistas nunca mueren

El torero del arte, al que le gustaba Camarón y el Betis, el que siempre dijo que se le daba mal la suerte de matar porque él creía en la vida y no en la muerte, el que hacía una buena faena por veinte malas, el que salía abucheado por la puerta de atrás y al día siguiente abría la puerta grande, el torero nombrado académico de Bellas Artes, el que sentía como toreaba y toreaba como sentía, el que dibujaba los lances y expresaba arte con un capote, el que detenía el tiempo de la primavera, el que llevaba la esencia del toreo en el alma, el que hacia contener la respiración a miles de personas cuando las musas bajaban a visitarlo vestido de verde y oro, el que dejó huérfano al albero de la Maestranza, el que olía a romero, el arista sublime, Curro.

En tiempos donde perder está premiado, donde el dolor le gana el pulso a lo estético, donde prima la enfermería al arte, donde morir se vende barato y donde se endiosa a quien busca a toda costa precisamente eso, Curro nunca encajaría.


“Gris la tarde y nazareno su terno. Los clarines anunciaron la salida del cuarto, de nombre "Agareno", un toro bonito de hechuras, bajo, de los que suele embestir. Salió Antonio Cobos y el toro fue largo. Curro Romero, el del terno nazareno en la tarde gris, salió a recibir al toro junto a la barrera del tendido cinco. Primero fueron dos verónicas por el pitón izquierdo, luego otra imposible de contar por el derecho y como remate media para fundirla como ejemplo del toreo de capa en su más grandiosa expresión. ¡Que nadie toque al toro!, dijo Romero. Y con el capotito recogido, la figura llena de orgullo torero, fue hacia el toro y otra vez surgió el milagro de unas verónicas de ensueño. Hasta un quite, de nuevo con lances para el recuerdo, ofreció el torero de Camas. Allí acabó la corrida. Por el paseo Colón, Sevilla fue, soñando verónicas...."

jueves, 14 de agosto de 2008

17 años de "locura" por la radio con un futuro incierto

Seguro que habeis oido hablar de La Colifata, la primera emisora del mundo hecha por enfermos mentales. Pues en estos días celebra su 17 aniversario y se enfrenta a un futuro incierto por los planes del gobierno de Buenos Aires para desmantelar el hospital psiquiátrico donde realiza sus emisiones.

El proyecto del gobierno de Mauricio Macri, el alcalde conservador de Buenos Aires, para cerrar el hospital José Tiburcio Borda, en el barrio de Barracas, y crear un complejo de edificios administrativos (que sin duda encarecerá el valor de los terrenos) tiene alterados a los "colifatos", "locos, lunáticos" en lunfardo, el dialecto porteño.

Pero la incertidumbre sobre el futuro no es motivo suficiente para que los "colifatos", en su mayoría internos del Borda, dejen de festejar el cumpleaños de La Colifata, una experiencia nacida en agosto de 1991 de la mano del psicólogo Alfredo Olivera, convencido de que la radio es una estupenda terapia para los enfermos mentales.

Su ejemplo ha cundido y son ya 50 las emisoras "colifatas" salpicadas por el mundo y unas 40 las que emiten microespacios de La Colifata en América Latina, Canadá y España. Bajo el lema "Rompiendo muros", la radio transmite en directo en su propia frecuencia desde el patio del hospital, donde los enfermos se alternan en el micrófono, hablan de las condiciones paupérrimas del hospital, de los temas que les preocupan, recitan, cantan y bailan al ritmo de música clásica, pop, baladas, canciones populares... todo tiene cabida en esta cadena de "locos".

El objetivo, según Olivera, es "crear un espacio de dignidad para un colectivo de personas que sistemáticamente ha sido acallado". Para el director de La Colifata, los planes de Macri persiguen "en realidad sacar a los que siempre molestan, que son los locos, porque nos hemos dado cuenta de que en este lugar, a diez minutos del microcentro, se puede hacer un emprendimiento ligado a un negocio inmobiliario sumamente importante".

"Si el gobierno quiere hacer algo acá se va a confundir. No permitamos que lo haga", proclama un "colifato" en antena. Mientras sus compañeros critican los planes del gobierno porteño, "Pajarito" disfruta de la fiesta organizada por el 17 aniversario de la emisora. "Libre, como el sol cuando amanece yo soy libre...", grita al son del popular tema de Nino Bravo al tiempo que corretea por el patio del Borda con los brazos extendidos, como si volara. "Quiero ser productor de televisión, me parezco a un conductor de un programa y puedo hacer reportes en rima: la miro a los ojos y me encantan sus labios rojos", y vuelve a bailar Sergio Ariel del Yeso, "Pajarito", al ritmo de Manu Chao, viejo amigo de los "colifatos".

Hugo Norberto López
, de 74 años, no baila. Es una de las "estrellas" de la radio y prefiere los poemas de Neruda para cubrir su espacio en La Colifata. Hugo estuvo internado porque, dice, "enloqueció por la pobreza", y ahora asiste a terapia familiar como externo y confiesa que su "delirio" no es otro que "estar acá, en La Colifata", donde participa desde hace ocho años. La radio "me sirvió para salir del laberinto, del oscurecimiento en el que uno está metido cuando le agarra una enfermedad mental", recuerda. La locura, explica, "es perder el equilibro para moverse dentro de una sociedad llamada cuerda, que nada tiene de cuerda, uno pierde el equilibrio y no se puede defender ya". "Todos somos colifatos en el momento en que atravesamos las barreras. La Colifata convenció al mundo de que el loco no es peligroso, no miente, es sabio", asegura.

También para Fernando Ferreri, ex interno del Borda, la emisora fue un instrumento para tumbar barreras y una "manera de conectarse al mundo". "Uno puede estar de alta, pero para la sociedad nunca dejas de estar loco", se lamenta Fernando, que reconoce que una frontera invisible impide a cientos de internos cruzar el patio para participar en la radio, aunque "muchos la escuchan dentro".

El padre de Leonardo lleva siete años en el hospital y no ha logrado cruzar esa barrera invisible y sumarse al proyecto "colifato". A Leonardo, el "Polaquito", que con 21 años es uno de los internos más jóvenes, el Borda le ha permitido retomar sus lazos familiares y dejar la vida en la calle. "Me gusta la gente, el trato, me encanta hacer radio, tocar la guitarra, el piano...", apunta, y siente que La Colifata es "terapéutica, te ayuda en el sentido emocional", aunque ahora se ilusiona pensando en salir del hospital. "¿Cómo se ve el mundo desde afuera?", le preguntan al "colifato" Luisito. "Está bien, bárbaro", responde.