sábado, 28 de agosto de 2010

Stand by (o consumo en espera)

Me cuesta escribir, actualizar el blog. He pensado varias veces en cerrarlo, dinamitar esta etapa de pensamientos al desnudo, poner fin a un periodo donde contar me apasionaba, y en la cuenta me entretenía. Se trata de etapas y de ilusiones. Quizás antes tuviera algo más que decir, o algo menos que ocultar. Quizás antes no fuera consciente del rubor que produce la sinceridad hecha palabra. Quizás antes era menos maduro socialmente hablando y más rebelde de principios.

Escribir me sigue gustando y mucho. Disfruto buscando palabras, asumiendo frases atrevidas, ortografiando mis pensamientos. Me lo paso bien palabrando ideas y tejiendo historias. Pero estoy en una etapa en la que no me importa el destinatario. Lo que escribo lo hago con el único efecto de disfrutarlo yo mismo. Es como un egoísmo creador que no necesita por tanto de ningún tipo de publicidad.

Hace tiempo que pienso que ya nadie espera encontrar nada en este espacio. Hace tiempo que pienso que mis reflexiones han dejado de interesar. Tengo la sensación de que cada vez tengo menos tiempo para utilizar en esto. El trabajo y otras aficiones ocupan casi por entero mi rutina, al menos en el reloj que cada cual llevamos alojado dentro de nuestra cabeza.

Pero sin embargo esta noche tengo ganas de volver a escribir aquí. Aunque nadie me lea, aunque nadie espere mis palabras, aunque a nadie la guste lo que cuento y cómo lo cuento. Hoy, al menos, he conseguido demorar mi intención de echar el telón al blog. Hoy cuento de nuevo con la esperanza de recobrar las ganas para seguir escribiendo en este papel fingido con casi tres años de vivencias.

martes, 29 de junio de 2010

Lectura

El sol había bostezado en el cristal varias veces antes de que la luz dorada de la lámpara del salón cobijara el final de la historia. Mis ojos resbalaban atropellados por los renglones de tinta que ahora más que nunca se me presentaban impredecibles. Los cabos se iban atando poco a poco en un natural desenlace que no me dejó apartar la mirada de la página ni si quiera cuando terminé la lectura. Hacía tiempo que no sentía placer leyendo. Hacía tiempo que un libro no me atrapaba como lo ha hecho éste. Las razones pueden ser varias y diversas pero así ha sido.

Admiro a los escritores y más aún a aquellos que escriben bien. Esos que te llevan donde quieren, que te enseñan algunas cartas y te escoden otras. Esos que te dejan imaginar hasta donde ellos deciden que así sea. Escribir un libro es un arte. No solo hay que saber escoger las palabras, sino ordenarlas, dotarlas de contenido, estructurar las ideas, volver a ellas, documentarlas, vaciarlas, desposeerlas de su significado habitual y convertirlas en piezas de un puzle imaginado.

Eran las 10 de la noche y había terminado de leer El Asedio, la última obra de Arturo Pérez Reverte que está ambientada en la Cádiz preconstitucional. Estaba solo y tan solo me imaginé.

Hay universos paralelos en los que a veces sentimos diferente. Podemos llegar a ellos escuchando música, pintando, rezando, soñando… y leyendo.

viernes, 28 de mayo de 2010

Periodismo vital

Esta mañana he escuchado en radio que los países donde trabajar de periodista es más peligroso son México, Venezuela y Cuba.


Muertes, persecuciones y presiones se dan la mano en esas sociedades donde jugar a informar es jugarse la vida. Cuando pensé en hacerme periodista, de pequeño, imaginaba hablar por la radio, construir mundos paralelos con mis palabras y destapar algún día un caso watergate cambiando al presidente Nixon por alguien con apellido español. Esa era mi ilusión, pero hoy la realidad frusta el presente. En esos países ningún niño querrá ser periodista, simplemente porque defender su existencia les aleja de mi ilusión infantil.


Y mientras tanto en España aceptamos reportajes con tintes político-masónicos, cultura de mentira y debates de gritos. Algo va mal en este mundo y nuestra profesión lo nota. El periodismo es el termómetro que mide el grado democrático y de libertades que sofoca a algún país y mientras unos se juegan la vida, otros hacemos oídos sordos a las injusticias a las que estamos condenando a nuestra bendita profesión.


En fin, hoy reflexiono en voz alta.


Pd. Desde aquí todo mi apoyo a esos compañeros del Correo de Andalucía que están luchando por conservar sus empleos y por que ese ERE de marcha atrás.

lunes, 24 de mayo de 2010

Leyendas

Hay personas que tienen algo especial. Algunos le llaman duende, otros magia. El caso es que entorno a ellos se recrea un universo distinto, diferente, un mundo de misticismo curioso y atrapador. Ayer cuando estaba apunto de despedirme de la noche encontré un programa en Canal Sur 2 sobre Camarón.


José Monje Cruz era una persona única. Su vida fue incomparable, y su voz indescriptible. Camarón innovó en el flamenco con su Leyenda del Tiempo, allá por 1979, y elevó a los altares en París y New York nuestro folclore más internacional. Su vida es peculiar como la de otros muchos artistas, pero lo que a mi me llama la atención es la capacidad de construir un universo paralelo con su voz.


Escuchar a Camarón me conmueve, como ver un natural de Curro Romero, o un regate de Mágico González, o una frase de Silvio Melgarejo. Son personas con duende. Hacen lo mismo que lo demás, incluso peor, pero siempre te parece inigualable. Curro tenía miedo pero en sus pases había arte, Mágico era un indisciplinado pero en su toque de balón había embrujo, y Silvio era Silvio.


Personas con duende, irrepetibles. Personas que transmiten algo más allá de lo que hacen y cómo lo hacen. De hecho, el recuerdo de esas personas nunca morirá, por mucho tiempo que pase y por muchos nuevos que lleguen. Eso es ser artista, transmitir, provocar debate, marcar… y no debemos confundir los términos. Hoy que tantos artistas hay y que tantas fábricas de pseudos-famosos existen. Hoy pocos artistas con duende encuentro.

viernes, 21 de mayo de 2010

Crisis

A buenas horas mangas verdes dice un refrán popular. Nuestro querido Zapatero hace días que ha anunciado las principales medidas para frenar el déficit público que tiene nuestro país. Recortes de 5% al sueldo de los funcionarios, la suspensión de la revalorización de las pensiones, la suspensión del cheque-bebé, la reducción de más de 6.000 millones de euros en inversión pública, la ayuda al desarrollo se reduce en unos 600 millones, la eliminación de la retroactividad en el cobro de las prestaciones de la Ley de la Dependencia, etc.


Y yo ahora me hago una reflexión. Si este Gobierno ha querido diferenciar su política en el ámbito social y ahora tiene que retractarse y tirar sus tan defendidas medidas sociales porque son las más insignificantes ¿qué nos queda?, o mejor dicho ¿qué les queda?. Y si a ello le sumamos que han tenido que tomar estas medidas impulsados por Europa y tras la abnegación más absoluta durante años… estamos ante un claro ejemplo de mala gobernabilidad.


Leí hace poco que un cabeza de familia debe saber administrar los recursos del hogar. Pues Zapatero y su equipo no han sabido administrar nuestros recursos. Las Leyes de cara a la galería y sometidas a una fuerte convicción económica no son propias en momentos de debilidad presupuestaria.


No quiero criminalizar a nadie pero me duele que en política se hagan las cosas por mero partidismo electoral, y sé de lo que hablo por suerte o desgracia.


En fin, al menos siempre nos quedará el Carnaval y la Semana Santa.

lunes, 10 de mayo de 2010

Pregón de Gloria

Gracias a todos los que me acompañasteis en mi última aventura cofrade. Fue este sábado, en una iglesia de corte moderno y donde se encontraban muchos amigos. Hoy día no es fácil congregar a gente en una iglesia para escucharte hablar mientras en la tele se juegan la liga el Barcelona y el Madrid. Y más en estos días de bodas y comuniones a la carta.


En los últimos bancos podía observar a algunos jóvenes. Me alegró mucho verlos allí, al igual que a los miembros de algunas hermandades, no todas, que con su calor hicieron más fácil mi cometido.


Os dejo uno de los párrafos finales de mi pregón. En él me identifico con María Auxiliadora desde el mismo momento en el que nací:


“La vida quiso que sintiera tu embrujo y tu influjo desde el mismo momento en que nací. Yo también soy hijo de un mismo padre. Yo también conocí la vida y abrí mis ojos al mar y la campiña en un día caluroso. Yo también conocí al mundo en primavera. Yo también estoy marcado en mi frente por un signo de tierra bravo. Yo también marco las cruces en el calendario en el quinto mes de cada año. Y es que yo también celebro mis cuentas en mayo. ¿Cómo no voy a ser de los tuyos? Si hasta esperé o me retarde para verte, si desde entonces te encuentro cada año y me encuentro cada año (…) Siempre supe que me regalaste tu mes, nuestro mes, en las vísperas de mi venida. Siempre recordaré que llevo a fuego marcado en mi pecho las 4 letras del tiempo prohibido de la ayuda y la belleza. Quizás por eso madre hoy te hable al odio y quizás por eso haya compuesto esta sinrazón de locura hecha prosa que hoy me estoy regalando. Soy de Mayo, soy de tu influjo, soy de los tuyos”.

martes, 27 de abril de 2010

Pura radio

En casa tengo un papelito en el que se puede leer “La radio es una fábrica maravillosa de fantasías. Suerte”. Está escrito con tinta azul y letras atolondradas. Entonces yo solo tenía 10, 11 ó 12 años, no recuerdo bien, pero si recuerdo perfectamente que aquella voz me alucinaba. La solía escuchar al otro lado del transistor siempre unida de forma indisoluble al carnaval. Para mí, aquella voz era pura copla al 3x4, era el alféizar de la ventana de mi carnaval. Esa voz me llevaba en volandas y me enseñó a amar al carnaval todos y cada uno de los días del año.


Tuve la suerte al tiempo de saber qué cuerpo era el portador de aquella voz que por arte de magia me ilusionaba desde niño. Lo vi presentando en el Gran Teatro Falla y luego lo vi en varios almuerzos de la Asociación de Hostelería a la que tanto cariño le tiene mi padre.


Aquella voz pertenecía a un gran hombre, aunque pequeño de cuerpo. Uno de los maestros radiofónicos de Cádiz, el gran Pepe Benítez. Hace algunos días que Pepe ya no está entre nosotros. Sus últimos tiempos los ha tenido que padecer luchando contra una enfermedad, que a pesar de su trasplante no le ha dado mucho margen. Todos lo que lo trataron destacan su amabilidad y su afecto. Yo no tuve lo suerte de conocerlo en la distancia corta, pero sí en la Onda Media y en la posterior Frecuencia Modulada.


Voces como la suya forman parte de mí porque fueron las que me empujaron a ser lo que soy. Nunca olvidaré aquella frase que me escribió cuando yo impaciente y nervioso le pedí un autógrafo: “la radio es una fábrica maravillosa de fantasías. Suerte”. Cuánta razón tenía y tiene, aunque en estos tiempos el romanticismo de nuestra profesión pierde pesos por momentos. ¡Descansa en paz maestro!.