miércoles, 3 de octubre de 2012

cineandcine


¿Y si la vida fuera cine?... ¿y si pudiésemos controlar el tempo y el pulso de cada una de nuestras historias?.
 
Yo creo que tener esa capacidad sería como robarle a la vida su encanto, porque al hombre le apasiona el cine cuando no sabe cómo terminará la historia. Es entonces y solo entonces cuando vive esa magnífica experiencia como si fuese la propia vida.
El cine podríamos por tanto definirlo como una maravillosa forma de construir vida. Y ahí no queda todo. Si encima hay quien se entrega a escudriñar ese deseo en la búsqueda de la magia, entonces y solo entonces la magia completa comienza a dejar ver los hilos que la sustentan.
En Andalucía entendemos de magia, porque la tenemos, y entendemos de vida, porque somos vividores apasionados del mundo de las historias. Aquí, en el sur, cualquier imagen consigue evocar, cualquier música consigue elevarnos y la conjunción de ambas hace que la vida sea más vida porque vivimos el doble, lo nuestro y lo de ese otro personaje en quien nos identificamos y con el que sentimos los avatares de ese mágico momento en el que nos entregamos al arte de la imagen en movimiento.
Hay que saber vivir para poder contarlo, y hay que tener duende, magia o algo especial para explicar y acercarnos cada semana a la pasión del cine de nuestra tierra. Todo eso lo tiene ella porque la conozco y estoy seguro que conseguirá hacernos participes de su proyecto de vida a 24 fotogramas por segundos.
Nace CineAndCine en Canal Sur. Felicidades amiga.

 

jueves, 27 de septiembre de 2012

Distancias vitales

La lluvia resbala tranquila por los cristales. Es como un llanto de olor a tierra húmeda que te transporta a otros mundos deseados. Cierro los ojos y recuerdo nuestro último encuentro, ese beso robado que tantos días llevo saboreando con el desconcierto que generan las cosas lejanas. Ojalá estuvieses cerca, ojalá hubiese podido estrecharte entre los brazos en estas últimas horas de agonía y malas noticias.
 
Son lazos, sentimientos, atracciones sin necesidad de explicación. Sigo necesitando vivir con esos recuerdos por culpa de la distancia. Un veneno que separa y une a partes iguales. Te necesito y siempre te espero. Estamos juntos en esto y en todo lo que desees porque yo deseo estar contigo.
 
Descuento las horas que quedan para poder desahogar mi vida en tu pecho, entre tus brazos. A todo esto me recuerda la lluvia nocturna y otoñal que resbala por los cristales.
 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Tratamiento

El placer de escuchar carnaval de madrugada. Saber que cada nota desgarra el aire tranquilo de la noche. Saborearlo como el sorbo de cualquier botella polvorienta. Descubrir matices que jamás percibí. Revalorar mi pasión. Recordar aquellos tiempos de cintas, de grabaciones, de ensayos, de radio y de abuelos que guiaban sin saberlo mis pasos hacia un deseo siempre esperado. Indescriptible pero tan cierto como mi vida. No sabría vivir sin escuchar carnaval, y mucho menos en días como hoy en los que la tristeza y el desanimo se apoderan de mis horas.
 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

El valor del cariño

Me ha encantado y por eso se lo pido prestado a mis amigos de Café Blissett.
 
Antes de fútbol, es pelota, antes de ser atletismo, es echar una carrera, y antes de ser ciclismo, es montar en bici.
 
Jugar es algo innato en nosotros, pero el deporte es un descubrimiento que alguien tiene que ayudarnos a hacer obligatoriamente.
 
No podemos descubrir por nosotros mismos, de chicos, toda la majestuosidad que encierra una pelota más allá de observar su inexplicable comportamiento y fantasear con, algún día, golpearla muy fuerte.
 
Debe haber alguien que nos explique toda la filosofía de ese juego, sin prisas, de una forma paciente y cariñosa. Alguien que nos anime, que nos lleve y nos traiga, que nos haga tocar la hierba por primera vez y nos compre lo necesario, y lo totalmente innecesario, que nos dé consejos y nos haga sentir su apoyo incondicional.
 
Muchos recordamos con nostalgia nuestra primera pelota. Aquellos campos con un par de camisetas fingiendo ser postes y la altura de uno como único larguero. Las pachangas con los amigos. El primer gol. Pedirse ser tal o cual jugador. Soñar con jugadas imposibles…
 
Después nos hacemos mayores y descartamos nuestra bici carcomida por el óxido y dejamos deshincharse nuestro balón debajo de la cama. Dejamos de jugar y buscamos la felicidad en otras cosas y otras personas.
 
Olvidamos que un día alguien se esforzó por hacernos realmente felices…
 
Gracias, abuelos.

Escena: “Bienvenidos a Belleville” de Sylvain Chomet (2003).

viernes, 10 de agosto de 2012

Cuenta atrás

Mucha gente faltará pero tú estarás conmigo. No te quepa la menor duda de que así será. Estarás en cada uno de los momentos que viviremos. Estarás en mi pensamiento, en mi corazón y en cada una de las miradas que ese día le dirija por primera vez a mi mujer. Y estarás porque es imposible negarte en mi. Has prendido en mi sustancia tus caricias y has conseguido que al tratar de imitarte consiga reproducir alguna de tus virtudes.

Estarás conmigo aunque no vaya ningún invitado más. Tú siempre estarás.

No puedes llegar a imaginar lo que te estoy echando de menos en esta cuenta atrás. En estas semanas de descuentos. En estos días en los que en mi lista de invitados falta algo mucho más grande que un simple nombre.

Deberías verme, la vida es muy injusta. Desde chico lo sabías y constantemente me repetías que ya tú no vivirías este momento, pero me niego a creerlo. Estoy seguro que lo hacías nuevamente para protegerme de esta cuenta atrás que me obliga a repasar mi vida en la búsqueda de tu recuerdo.

Has sido mi fiel protectora, quien guió mis pasos de niño y quien dio cobijo a mis noches de miedos infantiles. Desde que te fuiste tengo insomnio.

Ella te ha conocido y no sabes lo que me alegro de que lo haya hecho, aunque no pudiese conocerte de verdad. Hubieses sido muy feliz sabiendo que estoy bien y rodeado de personas que me quieren. Hubiésemos sido muy felices contándonos nuestras confidencias, nuestras confianzas, nuestros secretos.

Hace años que te sigo contando esos secretos tan nuestros pero ya no escucho tus consejos. Quedan 15 días y mucha gente faltará, pero estoy convencido de que tú estarás conmigo.

domingo, 5 de agosto de 2012

20 días

Quedan 20 días. El tiempo perfecto para seguir imaginándote, para seguir descontando minutos a una vida que empieza a sumar o ya lo viene haciendo desde hace muchos años. Algo menos de un mes, algo más de una quincena.

Como suele ocurrir en las ocasiones especiales de mi vida, aún no siento el nervio del momento. Estoy tranquilo recordando aquella primera vez y todos esos instantes que nos han ido conduciendo hasta aquí.

Mis defectos pesan más que mis escasas virtudes. Soy difícil, testarudo y emotivo pero has sabido comprenderme y antes de que sienta frío ya sabes que lo sentiré. No sé si este proceso tiene fecha de caducidad, no sé qué deparará el futuro, lo que sé es que mi presente es envidiable.

Llega en un buen momento de mi vida. Ahora me siento maduro, disfruto escribiendo y estoy desarrollando sentimiento de anhelo hacia la televisión, algo que sin duda es necesario para todo periodista del medio.

20 días en los que la memoria da brincos constantes y en los que un tachón desilusiona el nombre de alguno de los amigos de mi lista. Espero que no falle ninguno más y que todos lo pasemos bien porque he de celebrar la suerte que estoy teniendo en esta vida.