El placer de escuchar carnaval de madrugada. Saber que cada
nota desgarra el aire tranquilo de la noche. Saborearlo como el sorbo de
cualquier botella polvorienta. Descubrir matices que jamás percibí. Revalorar
mi pasión. Recordar aquellos tiempos de cintas, de grabaciones, de ensayos, de
radio y de abuelos que guiaban sin saberlo mis pasos hacia un deseo siempre esperado.
Indescriptible pero tan cierto como mi vida. No sabría vivir sin escuchar carnaval,
y mucho menos en días como hoy en los que la tristeza y el desanimo se apoderan
de mis horas.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
miércoles, 19 de septiembre de 2012
El valor del cariño
Me ha encantado y por eso se lo pido prestado a mis amigos de Café Blissett.
Antes de fútbol, es pelota, antes de ser atletismo, es echar una carrera, y antes de ser ciclismo, es montar en bici.
Jugar es algo innato en nosotros, pero el deporte es un descubrimiento que alguien tiene que ayudarnos a hacer obligatoriamente.
No podemos descubrir por nosotros mismos, de chicos, toda la majestuosidad que encierra una pelota más allá de observar su inexplicable comportamiento y fantasear con, algún día, golpearla muy fuerte.
Debe haber alguien que nos explique toda la filosofía de ese juego, sin prisas, de una forma paciente y cariñosa. Alguien que nos anime, que nos lleve y nos traiga, que nos haga tocar la hierba por primera vez y nos compre lo necesario, y lo totalmente innecesario, que nos dé consejos y nos haga sentir su apoyo incondicional.
Muchos recordamos con nostalgia nuestra primera pelota. Aquellos campos con un par de camisetas fingiendo ser postes y la altura de uno como único larguero. Las pachangas con los amigos. El primer gol. Pedirse ser tal o cual jugador. Soñar con jugadas imposibles…
Después nos hacemos mayores y descartamos nuestra bici carcomida por el óxido y dejamos deshincharse nuestro balón debajo de la cama. Dejamos de jugar y buscamos la felicidad en otras cosas y otras personas.
Olvidamos que un día alguien se esforzó por hacernos realmente felices…
Gracias, abuelos.
Escena: “Bienvenidos a Belleville” de Sylvain Chomet (2003).
viernes, 10 de agosto de 2012
Cuenta atrás
Mucha gente faltará pero tú estarás conmigo. No te quepa la
menor duda de que así será. Estarás en cada uno de los momentos que viviremos.
Estarás en mi pensamiento, en mi corazón y en cada una de las miradas que ese
día le dirija por primera vez a mi mujer. Y estarás porque es imposible negarte
en mi. Has prendido en mi sustancia tus caricias y has conseguido que al tratar
de imitarte consiga reproducir alguna de tus virtudes.
Estarás conmigo aunque no vaya ningún invitado más. Tú
siempre estarás.
No puedes llegar a imaginar lo que te estoy echando de menos
en esta cuenta atrás. En estas semanas de descuentos. En estos días en los que
en mi lista de invitados falta algo mucho más grande que un simple nombre.
Deberías verme, la vida es muy injusta. Desde chico lo
sabías y constantemente me repetías que ya tú no vivirías este momento, pero me
niego a creerlo. Estoy seguro que lo hacías nuevamente para protegerme de esta
cuenta atrás que me obliga a repasar mi vida en la búsqueda de tu recuerdo.
Has sido mi fiel protectora, quien guió mis pasos de niño y
quien dio cobijo a mis noches de miedos infantiles. Desde que te fuiste tengo
insomnio.
Ella te ha conocido y no sabes lo que me alegro de que lo
haya hecho, aunque no pudiese conocerte de verdad. Hubieses sido muy feliz
sabiendo que estoy bien y rodeado de personas que me quieren. Hubiésemos sido
muy felices contándonos nuestras confidencias, nuestras confianzas, nuestros
secretos.
Hace años que te sigo contando esos secretos tan nuestros pero
ya no escucho tus consejos. Quedan 15 días y mucha gente faltará, pero estoy
convencido de que tú estarás conmigo.
domingo, 5 de agosto de 2012
20 días
Quedan 20 días. El tiempo perfecto para seguir imaginándote,
para seguir descontando minutos a una vida que empieza a sumar o ya lo viene
haciendo desde hace muchos años. Algo menos de un mes, algo más de una
quincena.
Como suele ocurrir en las ocasiones especiales de mi vida, aún no siento el nervio del momento. Estoy tranquilo recordando aquella primera vez y todos esos instantes que nos han ido conduciendo hasta aquí.
Mis defectos pesan más que mis escasas virtudes. Soy difícil, testarudo y emotivo pero has sabido comprenderme y antes de que sienta frío ya sabes que lo sentiré. No sé si este proceso tiene fecha de caducidad, no sé qué deparará el futuro, lo que sé es que mi presente es envidiable.
Llega en un buen momento de mi vida. Ahora me siento maduro, disfruto escribiendo y estoy desarrollando sentimiento de anhelo hacia la televisión, algo que sin duda es necesario para todo periodista del medio.
20 días en los que la memoria da brincos constantes y en los que un tachón desilusiona el nombre de alguno de los amigos de mi lista. Espero que no falle ninguno más y que todos lo pasemos bien porque he de celebrar la suerte que estoy teniendo en esta vida.
Como suele ocurrir en las ocasiones especiales de mi vida, aún no siento el nervio del momento. Estoy tranquilo recordando aquella primera vez y todos esos instantes que nos han ido conduciendo hasta aquí.
Mis defectos pesan más que mis escasas virtudes. Soy difícil, testarudo y emotivo pero has sabido comprenderme y antes de que sienta frío ya sabes que lo sentiré. No sé si este proceso tiene fecha de caducidad, no sé qué deparará el futuro, lo que sé es que mi presente es envidiable.
Llega en un buen momento de mi vida. Ahora me siento maduro, disfruto escribiendo y estoy desarrollando sentimiento de anhelo hacia la televisión, algo que sin duda es necesario para todo periodista del medio.
20 días en los que la memoria da brincos constantes y en los que un tachón desilusiona el nombre de alguno de los amigos de mi lista. Espero que no falle ninguno más y que todos lo pasemos bien porque he de celebrar la suerte que estoy teniendo en esta vida.
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martes, 17 de julio de 2012
Carmen de los mares
Ya le escribí y le canté, tuve la suerte de estrenarme en
los atriles con su mirada clavada en mis pupilas. Hoy la Virgen, que casi sin
necesidad de proponer gentilicio se asume que es del Carmen, ha vuelto a
mirarme a la cara.
Y no lo ha hecho en forma de talla, ni encima de un paso ni
con flores de ofrenda. El espíritu de la deidad se ha transformado, como lo
hacen las cosas buenas, en carne y hueso. Carmen, apenas conocida, como
entonces era para mi aquella Virgen que se acercaba a mi atril con corona de
mares y demandas de justicia. Carmen, tan vital como imperfecta y tan perfecta
como vital.
He tenido el gusto de compartir una velada exquisita con ella
y con dos personas que ya sabía que eran exquisitas. De la primera conocía menos
pero me ha maravillado su destreza de sonrisa y la rapidez con la que acuna
ciertos adjetivos, que aunque en algún caso no apalabre el mismo pensamiento,
goza de permiso y disculpa por el mismo hecho de su franqueza.
Invitación a todo, a la buena charla servida entre copas de
vino y a la curiosidad humana de las historias personales. Sabía que la Virgen
hoy me tendría preparado algo especial y así ha sido.
A pesar de no ser maduro, sé apreciar lo especial de un encuentro
afortunado. Prefiero seguir buscando los encantos de la vida sin necesidad de
vitolar mi presencia con un concepto que a menudo se confunde con los años.
Bendita la inmadurez que me permite compartir este tipo de momentos.
lunes, 25 de junio de 2012
Bermúdez
Hoy te he echado mucho de menos.
Hubiese sido un día precioso para disfrutarlo juntos. Como aquellas veces en
las que de la mano me llevabas al Carranza. Como aquellos días en los que me
contabas miles de historias sobre jugadores en blanco y negro que yo ni podía
imaginar.
Hoy hubiese sido un gran día para
ver el fútbol juntos, tal y como lo hemos hecho siempre, tal y como nos gustaba
hacerlo.
Nuestro Cádiz, siempre más tuyo
que mío, se jugaba un nuevo ascenso y como muchas otras veces, hoy ha perdido.
Estamos acostumbrados a estos sinsabores, pero yo no termino de acostumbrarme a
tener que padecerlos sin ti.
Tú me hubieses levantado el ánimo
con tan solo mirarme. Tú me hubieses explicado nuevamente que el fútbol es así,
que solo es un deporte, que lo verdaderamente importante es pelear el objetivo
y te habrías mostrado seguro de que el año que viene lo lograríamos.
Cuanto más avanza mi vida más
trato de parecerme a ti, pero más difícil me resulta hacerlo. Sé que hubiésemos
vuelto del partido riendo y sin embargo hoy lo he hecho casi llorando, pero no
por el fútbol sino por lo mucho que te echo de menos.
Jamás
encontraré en la vida a alguien tan bueno como tú. Hace ya 8 años que no vemos
el fútbol juntos, y hoy te he echado mucho de menos porque hubiese sido un día
precioso para disfrutarlo juntos.
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martes, 12 de junio de 2012
Aniversario histórico
Hace más de un año escribí un discurso que comenzaba así:
“Para conseguir un sueño no hace
falta más que desearlo”, y yo deseo un Puerto Real mejor, un pueblo unido,
orgulloso, cercano y activo. Deseo un futuro lleno de posibilidades, y os
aseguro que trabajaré para ello.
Hoy es
uno de los días más felices de mi vida.
Puede haber personas que lo hagan mejor que yo, pero les prometo que
ninguna lo intentará mejor que yo. Desde hoy, Puerto Real será mi primer
pensamiento de cada día y el último de cada jornada. Prometo trabajo,
constancia y tenacidad.
Y terminaba así:
No descansaré hasta que los
puertorrealeños que tengan que salir sientan pena por irse, y aquellos que
están fuera sientan orgullo de su tierra y quieran volver. No descansaré hasta
que las lágrimas de pena y desesperanza se conviertan en lágrimas de alegría.
Prometo trabajo, seré la alcaldesa de todos y cada uno de los ciudadanos, seré
vuestra alcaldesa y con vuestro apoyo y confianza sé que podremos avanzar y el
resultado de nuestro esfuerzo, el de los ciudadanos y el de este equipo de
Gobierno llegará tarde o temprano.
Puerto Real tiene mucho por hacer, y
nosotros seguimos soñando con el futuro. Sed bienvenidos a un nuevo tiempo,
estáis invitados. Entre todos conseguiremos reactivar el futuro. Y cuando
alguien nos pregunte de donde somos seremos capaces de responder con una
sonrisa en los labios y los ojos llenos de felicidad el nombre de nuestro
pueblo: Puerto Real.
Hoy se ha cumplido un año del momento en que este discurso fue pronunciado. Hoy estamos de aniversario. Felicidades a Puerto Real porque fueron todos los ciudadanos quienes decidieron que este proyecto merecía celebrar aniversarios.
Los días son más largos, las noches más cortas, las horas pasan más rápidas y los problemas se han multiplicado en mi último año laboral, pero la ilusión y la fe de que mi trabajo contribuye a la mejora de mi ciudad me empuja cada día a seguir. Felicidades.
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